Este año parece que me ha mirado un tuerto con las lesiones… no salgo de una y ya me estoy metiendo en otra. Afortunadamente nada grave, pero lo suficiente para impedirme tener una continuidad e ir viendo los progresos conforme van pasando los meses. Después de la Marató de Barcelona parecía que todo mejoraba y volvía a mis cauces habituales: había recuperado bien y rápido y ya estaba corriendo a buenos ritmos y con volumen de cara a las venideras carreras por montaña en las que iba a participar. El aductor estaba aguantando bien y ya hacía 1-2 sesiones semanales de montaña.

Una semana antes de ir a Mamova me voy a Elche con Dani para hacer 2 salidas montañeras con kms y buenos desniveles y a las primeras de cambio ¡zas!: rotura parcial de ligamento externo del tobillo izquierdo. Una semana de parón absoluto con muletas, antiinflamatorios y varias sesiones de fisio. Poco a poco voy apoyando el pie e introduciendo ejercicios de propiocepción y fortalecimiento. También puedo ir metiendo natación y bici (menos mal, porque ya me estaba desquiciando de tanta inactividad). Así van pasando los días hasta que empiezo a correr a las 3 semanas. Al principio con molestias, pero poco a poco el tobillo se va amoldando a su estado natural. Parece que podré correr ya con cierta regularidad para llegar a finales de mayo con garantías de disfrutar corriendo.

Ni que decir tiene que me pierdo 3 de las 4 próximas carreras que tenía previsto hacer. Me jodió sobretodo no correr la MIM, pero cuando no se puede, no se puede; y ahora tocaba cambiar el chip. Me costó aceptar ese parón tan brusco y me dio que pensar sobre mil cosas (deporte, trabajo, futuro,…) Después de unos días reflexivos bajoneros surgí cual ave fénix y a dar el cayo en todo lo que se me ponga por delante. Mientras tanto también me dio por cumplir años. Concretamente el 22 de mayo me hice un año más viejuno (34 han caído ya), pero no de espíritu y de actitud hacia la vida. Siempre he pensado que la edad no es obstáculo para nada y que la forma de vivir y de sentir tu vida es la que te marca, no la edad que se supone que cada uno tenemos (se nota que he estado reflexivo, ¿eh?).

Y con todo esto, llegamos a la última semana de mayo. El fisio me dice que mi tobillo está fuerte y que estoy recuperándome muy bien de la lesión y me da el OK para hacer la Volta al Terme d’Alfondeguilla (VTF); aunque me advierte que nada de excesos y que la haga al 50-60% de mi capacidad. Perfecto, pues mi objetivo haciendo la VTF es volver a reencontrarme con la montaña y coger confianza en mí y en mi tobillo de cara al Emmona Ultra Trail de mediados de junio. Va a ser la prueba de fuego: si solvento bien la carrera haré Emmona; si no… prefiero no pensarlo antes de hacerla.

10428339_10203757080470810_2730998634324331178_oCon esas ganas e incertidumbres nos plantamos el sábado 31 de mayo en Alfondeguilla. Son las 6 de la mañana, todavía es de noche y por delante tenemos uno de los trails clásicos de la Comunidad Valenciana que este año cumple 33 ediciones (mucho antes de que se pusiese de moda esto de los corremontes). Es muy bonito, pero también duro, técnico y exigente (34’5 km con 2450 d+). Buena prueba de fuego, sin la presión de hacer ninguna marca, solo terminarlo con buenas sensaciones. Dan la salida puntuales y la gente sale a saco, como viene siendo habitual. Durante los primeros 1’7 km carretera y en bajada, imaginad lo a tope que van algunos. Nosotros con nuestra calma, arrancamos para que el tobillo se vaya acoplando y de momento ninguna molestia. Desvío a izquierda y ya empezamos a subir a lo bestia. Hasta el km 4’5 va a ser una ascensión casi constante por senda-trialera con algún paso a 4 patas. Por ahora vamos intentando hacernos hueco dentro del tapón que se monta, pero sin agobios, ya que esto se irá estirando. Miro hacia abajo y veo el “corredor escoba” que ya está subiendo detrás del último. Que extraño me resulta salir tan atrás, pero hoy toca ir de tranqui y así nos lo tomamos. Entre risas y resoplidos, llegamos a la Penya Migdia y viene la primera bajada de la mañana. La solvento asegurando mucho los apoyos, sobretodo en los tramos con piedra. Eso hace que nuestro ritmo baje bastante y que algunos corredores que hemos pasado subiendo, nos adelanten (esta fue una de las tónicas de la carrera). Pero la termino sin ningún percance, que era lo deseado. Llegamos al collado de Aigualit, pillamos un poco de Aquarius y para arriba de nuevo… aquí lo de llanear entre poco y nada. Subida empinada pero algo más llevadera que la anterior. Volvemos a pasar a unos cuantos. En los tramos hacia arriba vamos a buen ritmo Dani y yo. Coronamos Penyalba, bajada asequible y subida corta (no llega a un km) pero muy muy intensa hasta la Pitera. Ahora viene un tramo de bajada con mucho desnivel y bastantes piedras. Dani lo llevo a 5-10 metros abriéndome paso, pero mi ritmo vuelve a ser muy cauto. Como era de esperar, nos adelantan algunos bajando.

2014_05_31_2486Las sensaciones en todo momento son buenas, el tobillo se está portando, aunque no se si la falta de kms estas últimas semanas me pasarán factura… lo iremos comprobando. Ahora viene el único trama de subida cómodo para correr que, por supuesto lo hacemos trotando. Aquí nos inflamos a adelantar a corredores, ya que la gran mayoría van andando. Otro tramo corto pero cañero de bajada y a subir a 4 patas. Esta carrera no da tregua alguna. Enseguida tenemos 1’5 km de subida por pista, pero con un desnivel considerable. Vamos andando y a ratos corriendo, pero sin apretar más de la cuenta. Llegamos al techo de la carrera: La Nevera (km 15’3 con 873 metros de altitud) y ahora ya es casi todo bajada hasta El Marianet. Al principio bajada por pista, pero pronto nos meten de nuevo una trialera cañera de la zona. Bajamos ritmo y a asegurar. Me voy acordando del recorrido conforme van pasando los kms, ya que desde 2012 que no volvía yo por estos tramos. Ahora viene una subida por pista que se le atraganta a casi todos. Nosotros vamos trotando y adelantando a muchos de los que nos han pasado bajando. Dani y yo decidimos parar en Marianet lo justo, como hemos hecho en los otros avituallamientos, para intentar compensar nuestro handicap bajando.

Ya hemos pasado 2/3 de carrera (10336784_905505412796688_3326817174226352424_nMarianet km 20’5) y vamos francamente bien, pero aún queda mucha mandanga. Hacemos un parcial bastante discreto (3:23:22, posición 218) pero hoy lo nuestro no va con el crono, por lo que ni me fijo en esas referencias. Como era de esperar nos juntamos 15-20 corredores en este avituallamiento. Pillamos lo que queremos y vamos comiendo y bebiendo mientras nos alejamos del tumulto y tiramos la basura en las papeleras que hay un poco más adelante. Ahora hay una subida mortal hasta Alt Senyor. Solo tiene 600-800 mts pero “mataores”. Arriba hay un charanga que nos sa10264779_10152276514163692_6945320616738164207_nca una leve sonrisa después de la paliza que llevamos ya en las piernas. Recordaba dura esta parte, y no me equivocaba. No se si fue por el calor, por el esfuerzo acumulado o por qué, pero aquí sufrí mi pequeño y único bajón. No duro mucho, pero me hizo estar más alerta con los apoyos del tobillo, pues justo estábamos en una zona de cresteo y bajada técnica con piedras en punta… deseando joder mi tobillo. Lo pase muy dignamente, gracias en parte a llevar siempre la referencia de mi fiel escudero. Casualmente, cuando me estaba recuperando, Dani me comenta que está agobiado y que está rallado… Le digo que pensemos como equipo, que deje de pensar tonterías y que se alegre por mi recuperación y porque estamos solventando la papeleta de esta carrera con matrícula de honor de cara a “la gran carrera” de dentro de 15 días. Charrando y bajando, llegamos a otro de los puntos clásicos de este trail: el avituallamiento del “Barranc del Porc” (km 24’2). Vaya fiesta tienen montada allí siempre. Dani se viene arriba y se pimpla un tercio de birra jajajaja. Yo paso, no vaya a ser que me ponga ciego y la lie.

perfil-graficNos quedan 3 subidas con sus correspondientes bajadas. Todas ellas duras, pero hay 2 que son de “susto o muerte”: la subida de las escaleras (que tenemos ahora) y la bajada final desde El Pipa. Con la teoría clara, el calor apretando y las fuerzas cada vez más justas, vamos a por ello. La subida de las escaleras se va empinando y empinando hasta un tramo donde hay varias escaleras de madera, para subir de la pendiente que hay. Vamos a nuestra marcheta, pero el desnivel hace mella en nuestras piernas… que bestias son aquí. Tramo de cresteo corredor y bajada asequible hasta Aiguamolls donde tienen preparadas unas esponjas con agua para refrescarse que nos dan vida extra. Ya hace un rato que me noto el estómago algo hinchado, y es que eso de levantarse a las 3:30 de la madrugada no ayuda para ir al baño a primera hora. Por primera vez, soy yo y no Dani el que hace una parada técnica para aliviar sus necesidades (benditas toallitas en envase individual). Segunda subida, esta vez al Rodeno por senda, y sin variar apenas nuestro ritmo, la hacemos del tirón. Desde Marianet ya nos vamos encontrando con menos corredores y tanto los que pillamos subiendo como los que nos pasan bajando ya no los volvemos a ver. Bajada no muy técnica pero con mucha piedra al Coll de Garrut (km 29) y ya casi casi lo tenemos. Aún así hasta que no terminemos la bajada del Pipa no quiero cantar victoria.

Me arreo un gel de esos con cafeína a ver si me da un poco más de power a las piernas para el bajadón que me espera. La subida al Pipa la hacemos más relajados aunque con intensidad (charrando y arreglando el mundo). Y ahora toca “la bajada”. Hay tramos que está tan empinado que te puede dar hasta vértigo. Eso sí, las vistas son espectaculares. Con escalones brutales de piedra, con su tramo de cuerda para ayudarte a bajar… lo que viene siendo algo “mu bestia”. Yo voy a mi rollo y Dani me va esperando (¡que grande eres!) De coña le digo que cuando lleguemos abajo, “a machete” hasta meta. Me manda a freír espárragos y dice que como empiece a tirar que pasa de mi. Seguimos bajando y bajando (en 1’5 km se baja 400 metros de desnivel) hasta el barranco del riu Belcaire. Ahora ya si que puedo decir: “prueba superada”.

Uffff como se me han quedado las piernas con la bajada… y ahora 2 kms corredores picando hacia arriba que son matadores. Dani tira y se va alejando. Le pego un grito:”¿Donde vas tan rápido?” “Pero, ¿no has dicho que ibas a ir a machete?” Me empiezo a partir el ojete y le digo: “Ya, pero es que mi machete es el que ves… ¡que no puedo ir más rápido! Jajajaja”. Entre risas y cachondeos vamos avanzando a lo que me dan las piernas. Entramos al pueblo y el cabrón empieza a apretar : “¡Nano, no sigas tirando que me dejas! Jajajaja”. Entramos en meta en 6:10:48, muy por encima de lo que podríamos haber hecho en circunstancias normales, pero yo estoy contentísimo por el carrerón que hemos hecho. Lo hemos hecho como equipo, apoyándonos, de forma muy inteligente y constante: a buen ritmo subiendo (no nos adelantó nadie) y priorizando en las bajadas la recuperación de mi tobillo.

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Después de esto, iremos a Emmona Ultra Trail con ganas e ilusión renovadas. Nuestro objetivo será intentar hacerla y disfrutarla, como mínimo, como el año pasado y si se puede mejorar, pues adelante con ello. Aún poniendo todo de mi parte, no llego en el mejor momento a nivel físico para afrontar una prueba como esta. Eso no quiere decir que no llegue preparado, si no que no lo que me hubiese gustado. No penséis que estoy tan loco de participar en una prueba así como el que se apunta al club “Chispas”. Afortunadamente, en el mundillo de la ultra-resistencia siempre se dice que la cabeza juega un papel más determinante que el cuerpo. Por lo tanto, espero que el cuerpo responda, no tengamos ningún contratiempo relevante y la cabeza se mantenga firme hacia la meta… ya os contaré.

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